martes, 29 de abril de 2008

4) La guerra de los paisanos

A raíz del incremento descontrolado de una nueva y feroz delincuencia y del surgimiento de conflictos sociales de impredecible continuidad, el gobierno creó un cuerpo de combate especial. Lo llamó Ejército Constitucional Federativo (ECF) y le dio autoridad operativa en todo el país. Eran el terror de las pandillas organizadas que asolaban el Gran Buenos Aires y también de los piquetes de huelguistas y manifestantes de todo el país.

Sin considerar el real calibre del enemigo a enfrentar, el 6 de octubre de 1998 el grupo de cincuenta comandos partió a cumplir con su misión. Además de los experimentados combatientes llevaban dos carros de asalto, ametralladoras pesadas y los nuevos fusiles M46, popularmente denominados Terminador ya que disparaban por un sistema de microcomputación casi sin participación del tirador. El Ejército Constitucional Federativo -más conocido como los “Pumas de Acero”- entró triunfalmente en Coronel Pringles. Los efectivos militares recibieron una bienvenida fría y distante de los lugareños.

El 8 de octubre partieron hacia San Agustín, distante apenas 13 kilómetros de Pringles. Nunca llegaron a destino. A cuatro kilómetros de San Agustín, en una curva conocida como “la Curva del Zorro”, cayeron en una trampa casi infantil, pero eficaz por lo inesperada. La prensa internacional la llamó “La Batalla de los Treinta Minutos”. Los paisanos, simplemente “La Guerra del Zorro”. Unas vacas atravesando la ruta detuvieron la caravana. Los árboles, los arbustos inventados y las fosas cavadas junto al camino sirvieron de refugio a una multitud de paisanos, hombres de campo y comerciantes que ese día trabajaron de francotiradores. La batalla duró menos de treinta minutos. En los primeros cinco, la mitad de los efectivos militares fue eliminada, antes de que se produjera alguna reacción.

El New York Times afirmaría unos días después que el armamento utilizado por los paisanos provenía de Honduras y que los francotiradores usaron las ametralladoras Rascolnikoff 12 de origen soviético. Salvador Aón, lugarteniente de Harfusch, declaró a la prensa: “Usamos los chumbos y metras que afanamos de comisarías y cuarteles”. Lo cierto fue que treinta minutos después de disparado el primer tiro, los Pumas de Acero se rindieron. Quedaban con vida apenas once soldados. Los paisanos acusaron dieciocho muertos y veintitrés heridos. Los prisioneros fueron alojados en el Hotel San Agustín.

El escándalo internacional no pudo evitarse. Desde Buenos Aires a La Quiaca, desde Bolivia hasta Mozambique, la Guerra del Zorro fue motivo de polémica para toda la humanidad. Los ojos del mundo enfocaron San Agustín.

Enrique Symns - “Invitación al abismo”

6 comentarios:

mnsingracia dijo...

viva el gran enrique!!

http://mnsingracia.blogspot.com

juan dijo...

gracias por este blog, gracias enrique por tu actitud, tu ultimo libro como se llama?
estare cerca..

El Abismo dijo...

Quien hace este blog no es Enrique.
soy Una que anda por ahí, que se tomó el atrevimiento de publicar estos materiales.

Saludos.

Leo dijo...

Hola compañera! como va? Impecable trabajo este. Es como arqueología del presente. ESte archivo será de los más útil en el futuro. Lamentablemente cada vez menos se puede leer en medios de circulación-al menos subterránea- que escriban con las vísceras cómo Symms. Seguro que los hay, pero no tienen espacio o pueden crearlo. Sin embargo, seguimos en la búsqueda de algunas letras que tengan ese gustito.

Besos.

mardefueguitos dijo...

hola!
fue verdad lo de san agustin?
estoy leyendo invitacion al abismo y me impactó esa historia. ando buscando info en internet, pero nada, nada dice..
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saludos
aguante enrique, el señor de los venenos

El Abismo dijo...

Estos textos fueron publicados originalmente entre 1982 y 1992. Nunca ocurrieron.
Ver el primer post de este blog, donde se explica todo.
Saludos.